La paz y el estilo

El día de su cumpleaños, en febrero de 2017, María Fernanda Pulgar pensaba retirarse a una montaña a meditar. Sin embargo, eso no ocurrió. La vida tenía otros planes y la envió a un correccional en Bogotá, para compartir con niños con edades entre 7 y 17 años privados de libertad. Parte de su entrenamiento intensivo como instructora de meditación en la Fundación El arte de vivir consistía en compartir un mensaje de paz. “La verdad es que no sabía qué esperar y resultó un día maravilloso. Sentir que me pude conectar tanto con esos niños fue el mejor regalo”.

Aquel es un contraste interesante con otra faceta que también ocupa sus días. Desde hace ocho meses, la diseñadora conduce el segmento de moda y tendencias del programa Intermedio, de Román Lozinski, por el canal IVC. Admite que cuando la llamaron a hacer la prueba pensó que era una broma, pero accedió a intentarlo. “Pensé que todo el casting había sido un desastre porque ese día mi teléfono se volvió loco y el reloj se le atrasó, así que de entrada llegué media hora tarde. Con el apuro, no me dio tiempo de ponerme ni los zarcillos ni los tacones. Supertelevisiva, pues”, relata con gracia. Sin embargo, su naturalidad y su conocimiento del asunto le permitieron fluir sin necesidad de mucho adorno.

Desde entonces procura ser vitrina de propuestas bien hechas. Sus preguntas son distintas; su sensibilidad creativa la distingue. Señala que este nuevo papel le ha permitido redescubrir a sus colegas y apreciar sus trabajos de otro modo. “Desde el primer día dije que no sabía muchas cosas, pero que estaba dispuesta a aprender y tuve la suerte de contar con compañeros periodistas y técnicos que me enseñaron muchísimo. Quizás lo que me ayuda es que soy muy curiosa”. Le gusta indagar sobre el proceso creativo de cada diseñador y mostrarlo para que el espectador entienda cómo nacen esas piezas y se convierten en lo que son. Quiere que se evidencie que la moda es más que una tendencia, una tela o un color. “Es un mensaje que alguien quiere transmitir, y cuando tú eliges llevarlo puesto también decides conectarte con ese mensaje y compartirlo”.

La diseñadora del Lab de Moda MFP apunta que en Venezuela queda mucha gente valiosa que está haciendo cosas de muy buena calidad. “También hay quienes emigraron, pero mandan sus trabajos para que aquí se consigan. Abrirse horizontes en otros lugares no es algo de juzgar mientras no olvides de dónde vienes”, opina. “Aquí siempre se han hecho productos con un nivel muy alto, y todavía hay gente invirtiendo tiempo y dinero con la conciencia de que tienen que moverse para que las cosas pasen, porque creen en su trabajo y en el país. Ese aprendizaje está abriendo un abanico enorme de opciones, y cuando todo esto mejore esa ola va a crecer con muchísima fuerza”.

La vida sin apegos. Su viaje espiritual comenzó a través de su padre, quien falleció hace unos años. Él siempre la invitaba a meditar y ella se negaba para no descuidar sus labores, hasta que, luego de su partida, ella se decidió a intentarlo con la Fundación El arte de vivir. Fue su manera de reencontrarse con aquella presencia amorosa.  Pulgar viajó a la India y luego a Colombia en esa búsqueda interior. “Meditar fue mi tabla de salvación. A veces somos muy tercos en diseñar planes de vida en los que nos empeñamos que esto tiene que ser así en tanto tiempo. Y nos frustramos si no se da, cuando la verdad es que controlamos muy pocas variables. ¿Por qué nos empeñamos en creer que somos tan importantes y que eso nos tiene que pasar así, tal cual? Cuando sueltas la planificación, entiendes que no eres indispensable y confías. Si te molestas con la vida, eso no va a hacer que las cosas pasen más rápido o mejor. Es más fácil trabajar confiando en que hay algo más allá que nos va a poner en los caminos correctos para aprender y conectarnos con lo que necesitamos”, reflexiona.

Admite que en un tiempo quiso ser una diseñadora famosa. “Y tuve muchas oportunidades. Pude estudiar, monté un taller, abrí una tienda, tuve tres marcas”, cuenta quien se formó en Brivil y el Istituto Marangoni de Italia, y fue directora creativa de Durant y Diego, además de sus marcas MFP y 2:AM, con Audra Blanco. Pero aunque reconoce que fueron momentos especiales, hoy se da cuenta de que aquello no era todo. “Las dos llegamos a un punto de no retorno. Cuando regresé de esos viajes, yo no era la misma que se había ido”.

Además de meditar y hacer voluntariado social, Pulgar actualmente trabaja con un estudio creativo para desarrollar un concepto del que aún no puede adelantar mucho y se prepara para iniciar proyectos familiares. “La gente me pregunta si dejé de diseñar y la verdad es que nunca he parado, solo que ahora lo hago sin mucho ruido. Lo disfruto y ya. Sigo haciendo piezas a la medida y trajes de novia y hace unos meses cree una colección cápsula que todavía no tiene nombre ni he lanzado, pero en algún momento lo haré”, dice divertida. Ese nivel de desprendimiento, casi impensable en otras etapas de su vida, la recarga. “Ahora me parece más importante lograr una conexión con otras personas que ser una ‘buena o mala’ diseñadora, porque todo es transitorio. Si no te lo tomas como algo personal, la vida se te hace más liviana”, reflexiona. “Salir de mis zonas de confort y sentir que puedo hacer algo bueno por los demás le dio más sentido a mi vida”.

En Instagram: mfernandapulgar

Ver También

The Void, la hiperrealidad virtual en la que tú eres el héroe

Te colocas el visor del casco e inmediatamente te transformas en un rebelde que se …